Un presente inspirado en el pasado

A finales del siglo XX apareció una nueva tendencia, que está creciendo de forma exponencial estos últimos años, que recurre con nostalgia al pasado para encontrar nuevos referentes estéticos y que observamos muy claramente en los mundos de la moda y el diseño, con el creciente gusto por lo retro o de estilo vintage.

Aunque con motivaciones diferentes al de la búsqueda de lo estético, en el mundo de la edificación se está produciendo un movimiento similar. Conforme crece la sensibilización en lo referente a la sostenibilidad y el cambio climático, se va incorporando cada vez más en los proyectos arquitectónicos lo que se conoce como diseño bioclimático. Aunque pueda parecer un concepto innovador y revolucionario, el diseño bioclimático no deja de ser un retorno a los modelos, técnicas y materiales utilizados en el pasado, cuando no se edificaba contra un clima y un entorno ambiental determinados sino aprovechando las ventajas que éstos podían ofrecer. Eso sí, la incorporación de las nuevas tecnologías permite obtener de estos modelos, técnicas y materiales, un mayor grado de eficacia y resultados óptimos

A lo largo de la historia, cada cultura ha contribuido con sus experiencias y soluciones constructivas al desarrollo de la arquitectura moderna, en la que grandes referentes como Loos, Wright y Le Corbusier, se declararon deudores de la arquitectura tradicional. Algunos ejemplos los tendríamos en las cuevas de los hombres primitivos o las viviendas enterradas del norte de China y África, en donde se aprovechaba la inercia térmica del terreno para conseguir una temperatura constante entre 15ºC y 20ºC durante todo el año; la orientación y elementos constructivos de las edificaciones de la antigua Grecia, con los que se aprovechaba la radiación solar para calentar en invierno y producir sombreado en verano; las edificaciones elevadas del sudeste asiático, para protegerse de las inundaciones provocadas por el crecimiento de los ríos en la época de lluvias; las chimeneas y torres de viento árabes, para captar los vientos dominantes y refrigerar mediante ventilación natural; los patios mediterráneos, con sus elementos de sombreado y la presencia de vegetación y agua para obtener enfriamiento evaporativo; …

Cada tipo de clima tiene sus propias estrategias de diseño bioclimático. El excelente estudio del Instituto Americano de Arquitectos titulado en su edición española “La casa pasiva. Clima y ahorro energético”, nos ofrece una guía con las estrategias recomendadas para 16 tipos de clima diferentes, desde el desértico al tropical pasando por el continental, atlántico, estepario o mediterráneo. Son muchas las técnicas conocidas y utilizadas, pero básicamente se pueden agrupar en las siguientes estrategias:

  • La captación solar para el aporte de energía
  • La protección solar para reducir el aporte de energía
  • El aislamiento térmico para reducir las pérdidas o ganancias de energía
  • La inercia térmica para almacenar energía
  • La ventilación natural para refrigerar
  • El enfriamiento evaporativo para refrigerar

Aunque detrás de cada una de estas estrategias hay una base científica y técnica importante que las avala, en su origen no son más que el fruto del sentido común y la experiencia de muchas generaciones que buscaban la manera de sobrevivir en un entorno natural hostil.

Autor: Carles Carreras Liébanas, consultor y auditor freelance especializado en energía, sostenibilidad y sistemas de gestión / c.carreras@enersystems.es / enersystems.es

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